El pasado 12 de junio estuvimos en las III Jornadas de Intervenção nas Demências, en la Universidad de las Azores. Allí Karin Palmlöf, nuestra directora, expuso algunos de los principios de nuestra compañía que se pueden resumir en:

“Los pacientes con demencia son sensibles a los diferentes entornos en los que actualmente nos encontramos. Sin embargo, un entorno natural puede proporcionar soporte para compensar las capacidades cognitivas que se han ido limitando con el tiempo. Los estudios señalan la disminución de episodios violentos, la mejora de la socialización y el aumento de las competencias sociales, ya que este entorno natural proporciona señales de lo que es confortablemente familiar debido a la reminiscencia y la nostalgia.

Además, la actividad al aire libre, basada en la naturaleza, contribuye a mejorar los patrones de sueño, el equilibro hormonal y la disminución de la agitación en pacientes con demencia. Se ha demostrado que el acceso a jardines reduce los incidentes de comportamiento violento y las agresiones de pacientes con demencia.

Los jardines terapéuticos también pueden evocar recuerdos que reconectan a los pacientes con el mundo real. Además, los residentes con un alto uso de jardines, reducen su uso de medicamentos antipsicóticos de dosis alta.

Las actividades de jardinería pueden ayudar a mejorar la movilidad y la destreza, la confianza y las habilidades sociales en la demencia y los pacientes con accidentes cerebrovasculares.

Finalmente, la jardinería puede usarse como una medida preventiva para ayudar a reducir el inicio de la demencia: varios estudios certifican que la jardinería diaria reduce los factores de riesgo para la demencia en un 36%.”